domingo, marzo 02, 2014

Aquí todo es dolor






Aquí todo es dolor. El saber que hemos sido ingenuos, que quizás todavía lo somos. El saber que al final no dependerá de nosotros, sino de los gorilas de siempre. El saber que dejamos de ser hombres como hasta hace poco lo entendíamos y ahora somos esta desesperación que grita y aprieta los dientes. El saber que nos matan. En medio de la locura uno quiso tratar de entender. Ya no hay nada que entender. Aquí todo es dolor. La gente en la calle es dolor, los muertos, el silencio, las fotos, la mirada de tus hijos, los estantes vacíos del supermercado, los insultos que te llueven. Gente gritándole a otra gente. Y la paz, y la libertad, y toda esa sangre y esa pólvora. Violar y torturar, es lo mismo. Aquí todo es dolor. El insomnio de los opresores toma la forma del delirio, el delirio que recrudece e ignora sus propios espirales. No pueden dormir los opresores, intentan convencerse de que lo están haciendo bien, cuando su pecho les niega todo reposo. No se quieren ir, ¿no van a irse? Aquí todo es dolor. Su cobarbía no renuncia, y no escuchan, no quieren escuchar, defienden una idea que nunca les ha interesado, defienden tan sólo su egoísmo. Nadie hablará, ya no es posible. Aquí todo es dolor. Cruces en la playa vacía, cruces de gente muerta y desaparecida. Y en la calle, otra gente que no se atreve a mirarse a los ojos. Y aquellos otros que por orgullo no admitirán la verdad. Que no admitirán el dolor. Estamos llenos de noticias de muerte y de mentiras malsanas que nos han carcomido durante años. Dolor. Aquí todo es dolor, y ya las palabras se queman. Y los gorilas de siempre, en su niebla, aguardan sus manjares.

jueves, diciembre 26, 2013

La silla, el pez







Dibujar una silla
y un pez junto a la silla,
como en el aire (el pez).
Enmarcarlos.
Dibujarlos de nuevo.
Una silla, un pez, un cuadrado.
Quedarse mirando,
intentar leer aquello
que salió de tu cabeza.
Que quizás no te diga nada.
Intentar leer
de nuevo.
No saber hacerlo.
Dibujar una silla
y un pez junto a la silla,
como en el aire.
Quizás,
si quitara el marco.
Ya es tarde.

viernes, noviembre 15, 2013

Equívoco





La vida llega tarde, el destino llega tarde, el tiempo llega tarde.
Los errores en cambio son puntuales. Se enteran de ti, muy pronto.

jueves, julio 25, 2013

Mariposa (tatuaje de criminales rusos)





La delicadeza del saber fugarme: mi arte y mi mariposa en la carne.
Aunque todo es prisión, lo sé. Todo es prisión y acá en Siberia me quedó.
No hay salida, hace siglos lo descubrí: arriba es igual que abajo.
Al final, toda altura, todo vuelo termina en ciclo.
Como las mariposas Monarca, que van y vienen del frío al calor,
año tras año, sin mayor sentido que el de sobrevivir. Tres, cuatro
generaciones que van al Sur a convertirse en hojas del árbol oyamel,
pero sobre todo, a parir a la última de la casta, la más resistente, la más empeñosa.
Con el invierno, estas hijas de México emprenden el giro hacia el Norte.
Son las herederas del nudo, el nudo mismo, su asunto es rizar el eterno retorno.
El presidio es mi bosque (gélido eso sí), de paredes como árboles,
de rejas como ramas. El mundo igualmente.
La lección la aprendí después de tanto fugarme.
Aunque quién sabe si algún día vuelvan las mariposas.
Llevamos esa crisálida, esas ganas, esa melancolía.